Perder fuerza, equilibrio o movilidad con la edad no es automático ni irreversible. Gran parte de lo que se asume como "normal" en el envejecimiento —miedo a caer, dejar de salir solo, depender de alguien para levantarse de una silla— puede trabajarse y mejorar con un programa adecuado.
La fisioterapia geriátrica trabaja fuerza, equilibrio y movilidad articular, con una progresión adaptada al ritmo y las condiciones de cada persona, no una rutina genérica de "ejercicios para la tercera edad". Se parte de una valoración de cómo camina, se levanta y se mueve la persona en su día a día, y de ahí se construye el plan.
Dificultad para levantarse de una silla sin apoyarse con los brazos, inseguridad o miedo al caminar en superficies irregulares, menor fuerza de agarre, o simplemente haber dejado de hacer actividades —salir a caminar, subir escaleras, jugar con los nietos— por inseguridad en el cuerpo. Ninguna de estas señales significa que ya no se puede hacer nada; al contrario, entre antes se atienden, más fácil es recuperar terreno.
Un programa bien llevado reduce el riesgo de caídas, ayuda a mantener la independencia en actividades cotidianas como bañarse, vestirse o cocinar, y en muchos casos mejora también el ánimo: moverse con más confianza cambia cómo una persona se relaciona con su entorno.
En Centro MEF, la atención a pacientes mayores empieza siempre con una valoración individual dentro de nuestros servicios de fisioterapia. Agenda una valoración y te decimos con qué podemos ayudar.